Estar en línea y estar indexado son cosas diferentes. Google elige qué indexar, y no elige todo.
1. ¿Está bloqueada?
Compruebe el archivo robots.txt y la propia etiqueta noindex de la página. Un noindex es invisible para un visitante y absoluto para un rastreador. Esta es la causa más común y lleva diez segundos descartarla.
2. ¿Está en su mapa del sitio?
Un mapa del sitio no fuerza la indexación, pero es posible que Google nunca busque una página que no esté en él. Compruebe que la URL aparezca y que el mapa del sitio se haya enviado en Search Console.
3. ¿Apunta la etiqueta canónica a la propia página?
Si el rel=canonical de la página indica una URL diferente, le ha pedido a Google que indexe esa otra en su lugar. Es fácil hacer esto por error con parámetros, versiones para imprimir y URLs traducidas.
4. ¿Tiene suficiente contenido?
Una página con un encabezado y dos oraciones compite con páginas que responden a la consulta. Google la rastrea, decide que no aporta nada y no la indexa. Esa es una cuestión de contenido, no técnica.
5. ¿Simplemente no ha pasado suficiente tiempo?
Una página nueva en un sitio establecido suele detectarse en cuestión de días. Una página nueva en un dominio nuevo puede tardar semanas. Vale la pena solicitar la indexación en Search Console una vez; solicitarla repetidamente no.
⭐ Comprobamos la indexación de sus sitios periódicamente y mostramos el resultado en el panel de SEO del sitio, para que pueda ver la respuesta en lugar de tener que adivinarla.